Cuando no es tiempo de santos

¡Sea usted razonable, señor cura! En pleno siglo XXI, la Iglesia no puede atreverse a pedir ciertas cosas. Que un joven enganchado a YouTube lo deje todo y renuncie a casarse para hacerse sacerdote; que unos novios se abstengan de relaciones sexuales; que unos recién casados eviten usar anticonceptivos; que quien ha fracasado en su matrimonio renuncie a «rehacer su vida» y permanezca fiel a quien le ha sido infiel; que unos padres trabajadores vayan a diario a Misa; que un devorador de series dedique media hora diaria a la oración… Si ustedes piden eso en pleno siglo XXI, se quedarán sin adeptos. Acomódense a los tiempos.

No es tiempo de santos. Es tiempo de mediocres, de influencers, de ideologías, de dietas sanas, de gimnasios, de teletrabajo y de chats de whatsapp. Pero no es tiempo de santos.

Vio de lejos una higuera con hojas, y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Cristo, hoy como ayer, pide al mundo santos cuando no es tiempo de santos. No es razonable, no; pero es divino, y maravilloso.

Recuérdalo: Tú y yo debemos ser santos en tiempos de arrogancia.

(TOI08V)