Cuando es difícil…

Hoy habla Jesús de un «tercer día», y no se refiere, precisamente, al de su resurrección:

Yo arrojo demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado.

«Hoy» es el momento en que habla. «Mañana» son los días que le restan hasta su Pasión. Y el «tercer día» es aquél en que, desde la Cruz, dirá: Está consumado (Jn 19, 30).

Conviene que no lo olvidemos, porque también nosotros debemos llevar a su consumación la misión que Dios nos ha encomendado. Y ese cumplimiento supondrá, muchas veces, muerte y desolación para la carne. Quien ayer nos decía: Esforzaos, nos invita hoy a morir con Él.

Algunos creen que, cuando una tarea requiere esfuerzo, eso es señal de que Dios no nos pide que la realicemos: «Estoy muy cansado. Dios comprenderá que no vaya a misa hoy». «Esta persona me trata muy mal. Dios comprenderá que no sea cariñoso con ella». «Dios comprenderá que no haga limosnas, porque estoy pasando apuros económicos». «Dios no puede pedirme que deje a mi novia para entrar en el Seminario; me partiría el corazón».

Supón que Jesús hubiese dicho: «Dios me ama mucho; no puede pedirme que suba a la Cruz».

(TOI30J)