Cuando Dios te pide que descanses…

Volvían cansados los apóstoles después de haber pasado días proclamando el nombre del Jesús y anunciando su llegada por pueblos y aldeas. Y cuando el Señor les dijo: Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco, a ninguno de ellos se le ocurrió responder que tenía mucho que hacer y que no podía ir con el Maestro. ¿Qué otra cosa hay que hacer en esta vida sino estar junto al Señor? Y, si habían obedecido cuando Él los envió a predicar, ¿no iban a obedecer ahora que los invitaba a descansar?

Sin embargo, conozco a unos cuantos que son capaces de –según dicen– trabajar para Dios, pero no son capaces de descansar cuando el propio Dios se lo pide. Deberían preguntarse para quién trabajan en realidad. Si una madre le pide a su hijo que friegue los platos de la comida, y a mitad de la tarea le dice: «Deja eso y ven a tomar un refresco conmigo», no hay niño que se niegue. En cambio ellos, cuando llega el momento de rezar –y rezar es descansar junto a Jesús–, omiten la oración alegando que tienen «mucho que hacer». ¿De verdad están trabajando para Dios?

(TOP04S)