Cruz sólo es su Cruz

Los evangelios no narran las caídas del Señor mientras recorría, cargado con la Cruz, la Vía Dolorosa. Pero la tradición cristiana nos da cuenta de ellas, y es una tradición bien fundada, porque esas caídas nos permiten explicarnos la entrada en escena de Simón de Cirene. Si tuvieron que recurrir a aquel hombre fue porque el Señor había dado muestras de que no podía con el peso de la Cruz. Después de haber caído tres veces, entendieron que no llegarían al Calvario si no buscaban ayuda.

Jesús había dicho: Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pero Él perdió tanta sangre durante la flagelación que no pudo con la suya. Bendito Simón de Cirene. Seguro que tendría sus problemas y sufrimientos, pero se encontró con la Cruz del Salvador y, enamorado, olvidó todas aquellas pequeñeces.

Llamamos cruz a cualquier cosa, porque meditamos poco la Pasión. Si lo hiciéramos, si compartiéramos los dolores del Señor, veríamos que Él desfalleció bajo el peso de su Cruz para que nosotros nos encontremos con ella y entendamos que cruz sólo es su Cruz. Y es muy dulce cargar con ese peso.

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