Cristianos que hablen de Cristo

Hace unos días, un sábado por la tarde, se congregó en la entrada de mi parroquia un grupo de niños acompañados por sus padres. No venían a la iglesia; simplemente, habían concertado ese punto de reunión para comenzar una actividad al aire libre organizada por alguna asociación cultural. Yo estaba rezando dentro, arrodillado, y alguno de los niños entró en el templo a curiosear. Me miró, y me dijo:

– ¿Y tú quién eres?

– Soy un sacerdote. ¿Sabes lo que es un sacerdote?

– No. ¿Y qué haces?

– Rezar. ¿Sabes rezar?

– No.

No os cuento más. Baste este pequeño episodio como ejemplo de la cantidad de personas que ya nada saben de Cristo. Es tristísimo sólo pensarlo. Y ojalá nos demos cuenta de la urgente necesidad que tiene Occidente de cristianos que hablen de Cristo.

Quienes no lo conocen no necesitan consejos morales que no entenderían, ni reproches apocalípticos que los desconcertarían. Necesitan, simplemente, cristianos que hablen de Cristo, que lo den a conocer sin miedo, con cariño de enamorados y orgullo de discípulos. Almas fascinadas que fascinen.

Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios.

(TOP28S)

“Evangelio