¿Creerás?

Escucha la queja de Jesús, y no temas dejarte herir por ella, porque hay heridas que curan, y ésta es una de ellas:

Si no veis signos y prodigios, no creéis.

Tan profundo es el lamento, que, después de resucitado, Jesús lo repetirá ante un Tomás vencido: Porque me has visto has creído. Dichosos los que crean sin haber visto (Jn 20, 29).

Nos acercamos, paso a paso, a la Semana Santa, y no podrás adentrarte en ella sin fe.

Como a aquellos galileos de quienes hoy nos habla el evangelio, te encantan los milagros. Curaciones, apariciones, exorcismos… tienes tu historial de Google lleno de pirotecnia celestial. Pero el milagro, gran parte de las veces, es la desaparición de un sufrimiento o la visión terrenal de la gloria de Dios.

¿Serás capaz de creer ante un crucifijo? ¿Podrás creer en medio del dolor que no se calma? ¿Podrás mirar a un Jesús que no parece Dios, sino gusano aplastado, y seguir creyendo?

¿Podrás mantener la fe en el Viernes Santo?

Estás a tiempo. Pide fe. Mira que vamos a adentrarnos en las tinieblas, y allí ya no quedan milagros, sino sólo Amor. Pero no es amor sensible, sino Amor crucificado.

(TC04L)