Cosas de mamá

En plena fiesta del apóstol Santiago, voy yo y dedico estas líneas a su madre.

Se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición. «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

¿Qué buscas para tus hijos? ¿Quieres que estén cerca de Jesús porque sabes que la felicidad del hombre es la intimidad con Cristo? ¿O quieres que estén cerca porque piensas que el Maestro será rey en Israel, y quieres que tus hijos sean vicepresidentes primero y segundo del gobierno? ¿Los quieres santos, o los quieres importantes? Dime la verdad.

No sabéis lo que pedís. Jesús te ha calado. Los quieres importantes, aunque lo que pides los hará santos. Realmente, no sabes lo que pides.

¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? Cuando bebas ese cáliz, lo sabrás. Y lo bebiste, bendita seas, porque estuviste junto a la Cruz con uno de tus hijos. Entonces supiste, entonces sí, que la intimidad con Cristo, aún en los momentos de inmenso dolor, es lo más grande que puede recibir una persona en esta vida.

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