Consejos para un veraneo perfecto

Este domingo de julio nos regala un evangelio muy veraniego:

Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco. ¡Cuántos de vosotros habréis salido de vuestras casas para buscar ese lugar tranquilo donde descansar!

Claro que esos deseos estivales no siempre se cumplen. Un disgusto familiar, un catarro, un vecino armado con una sopladora que limpia su jardín a la hora de la siesta… O, simplemente, el descubrimiento de que no hacer nada es aburridísimo. ¡Pobre de ti!

Aquí te apunto unos consejos para que tú descanses de verdad.

– Toma el Sol. Busca una iglesia en tu lugar de veraneo. Visítala cada mañana para hacer un rato de oración y deja que el Sol, que es Cristo, tueste tu alma antes de que el sol de la playa achicharre tu piel.

– Aliméntate bien. Comulga diariamente. La paella vendrá después. Y estará más rica.

– Ponte en forma. Acude a confesar, que con tanto pecado encima anda el alma a rastras. Deja que la gracia divina la rejuvenezca, y verás lo ágil que te sientes.

En definitiva: si quieres descansar de verdad, no te conformes con que el cuerpo descanse. Practica el descanso integral: cuerpo y alma. Volverás «nuevo».

(TOB16)