Como el leño en el fuego

Quien dijo «venid conmigo» dijo, también «venid a mí».

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.

Son palabras muy consoladoras para quien está cansado. ¿Quién no lo está? Pero, a la hora de ponerlas por obra, si no hay una distancia física que recorrer, ¿cómo sabemos que estamos yendo hacia Cristo, que cada día estamos más cerca de Él?

Algunos piensan que están más cerca de Cristo cuanto más tiempo pasan dentro del templo, pero se equivocan. Repito que el Señor no habla de una distancia física, sino de una distancia personal.

La forma más segura que yo conozco de saber que estoy realmente cerca de alguien, aun con distancia física de por medio, es la identificación. Cuando el amor me une a una persona, siento lo que siente, sufro lo que sufre, me preocupa lo que le preocupa y me alegra lo que le alegra.

Sabes que el leño está cerca del fuego porque arde. Cuando se abrase tu corazón en los sentimientos del corazón de Cristo, cuando te duela lo que a Él le duele y te alegre lo que le alegre a Él, entonces descansarás en Él. Y seréis uno.

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