Claro que se puede

La frase: «Yes, we can», era el lema de la campaña electoral de Obama. Los países latinos adaptaron el lema, y se ha convertido en costumbre corear: «Sí, se puede». En España surgió el partido político «Podemos», también al amparo de la coletilla de Obama.

Es lenguaje progresista, pero heredado de Nietzsche y del mito del superhombre. Puro voluntarismo. Nada es imposible –piensan– para el hombre del futuro. Basta con no tener miedo al progreso –sueñan–, y el hombre será omnipotente. Ese día, Dios ya no será necesario. La primera tentación de la Historia, el «seréis como dioses» de Satán, habrá triunfado al fin. Babel reconstruida.

Si tuvierais fe como un grano de mostaza (…) nada os sería imposible.

A quienes sueñan con la omnipotencia («¡Sí, se puede!») les muestra el evangelio un camino mejor. No quieras hacerte grande, porque esa grandeza siempre tendrá un límite. Y, tras ese límite, te esperan el fracaso y el ridículo. Hazte pequeño. La fe te convierte en niño en los brazos de Dios. San Pablo se sabía omnipotente: Todo lo puedo en aquel que me conforta (Flp 4, 13).

Sé niño, y todo el poder de Dios será tuyo. Sí, Dios puede.

(TOP18S)