Burbujas piadosas

¿Recordáis a aquel hombre de la parábola, a quien su amo le dio un talento para que lo hiciera fructificar, y que prefirió enterrarlo para que no se perdiera? Así son muchos cristianos que, sabiendo que el mundo es hostil a Cristo, deciden encerrar su vida en «burbujas piadosas» para no contagiarse de los males de este siglo. Buscan «ambientes cristianos», medios de comunicación católicos, webs piadosas, grupos de amigos creyentes, entretenimientos píos y lecturas espirituales para no tener contacto con un mundo al que temen. No se mezclan con adúlteros, ni con blasfemos, ni con ateos…

Pero Jesús vino al mundo, y se mezcló con pecadores, publicanos, prostitutas y gentiles. Vino al mundo, y estuvo en el mundo; no se quedó encerrado en el Hogar de Nazaret, ni en la sinagoga.

Antes de subir al Padre dijo: Yo ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo.

Cuando el Espíritu rompió las puertas del Cenáculo en Pentecostés, los apóstoles se dispersaron por toda la tierra, y anunciaron el evangelio a gentiles y pecadores.

A ese mismo Espíritu le pediremos, para este Pentecostés, que rompa las burbujas. No necesitamos «ambientes cristianos»; necesitamos cristianizar los ambientes.

(TP07M)