Barro convertido en piedra

Por san Juan sabemos que el nombre de Pedro no se lo impuso Jesús a Simón en Cesarea de Filipo sino, mucho antes, junto al Jordán, en el mismo momento en que Andrés presentó al Señor a su hermano: Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro) (Jn 1, 42). Más tarde, en Cesarea de Filipo, tras escuchar la profesión de fe del apóstol, Jesús lo confirmó en aquel nombre: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

Llama Jesús «Piedra» a un hombre que es pura fragilidad. Minutos después de aquella confesión, renegó del anuncio de la Cruz. Y cuando Jesús fue entregado, vencido por el miedo, negó tres veces a su Maestro. Tras la Ascensión, también movido por el miedo, disimuló ante los cristianos judaizantes.

Pero Jesús lo nombró Piedra. Y, después de él, sobre su cátedra se han seguido sentando hombres llenos de fragilidad. Y de todos ellos, sin excepción, se ha servido Cristo para guiar a su Iglesia.

Con razón nos pide el Papa que recemos por él. Conoce bien su fragilidad. Y con razón nosotros lo amamos y lo seguimos. Conocemos bien el poder de Cristo.

(2202)