Aprende, y descansa

De todos tus males, el peor es que crees saberlo todo. Y, sin embargo, tienes todo que aprender. ¿Por qué no aprendes de Mí?

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas.

Si quieres aprender de Mí, debes mirar con amor al Crucifijo; en él se encuentra mi lección suprema. No es una lección impartida con palabras; es, más bien, la Palabra misma convertida en lección. En el Crucifijo aprenderás mansedumbre y humildad. Míralo; míralo más; míralo despacio…

Y encontrarás descanso para tu alma, porque tu verdadero descanso soy Yo.

Te cansan tus rebeldías; nunca estás contento. Te cansa el vivir luchando contra Dios; no aceptas sus planes sobre tu vida. Te cansa ese empeño tan obstinado por imponer tu voluntad a la suya; incluso, cuando rezas, pides que haga Dios lo que quieres tú, en lugar de pedir la gracia de hacer tú lo que quiere Él. ¿Cómo no vas a cansarte?

Mira al Crucifijo. Aprende de Mí. Mira cómo abrazo, en la Cruz, la voluntad de mi Padre, y abrázame tú a Mí. No quieras marcharte de esta cruz; reposa en Mí y cierra lo ojos… y encontrarás tu descanso.

(TOI15J)