Ahora vienes de lo alto

¡Cómo han podido cambiar tanto las cosas en tan poco tiempo! Hace menos de dos meses era Miércoles de Ceniza. Y, entonces, el sacerdote te dijo lo mismo que dijo Yahweh a Adán tras su caída: «Recuerda, hombre, que eres polvo, y al polvo volverás». Hoy, pasada la Cuaresma y cruzado el umbral de la Pascua, te anuncia el Señor: El que viene de lo alto está por encima de todos. Y no mires a otro lado, lo dice por ti. Tú, que venías del polvo y al polvo volvías, has nacido de nuevo, y has nacido de Dios. A cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios (Jn 1, 12-13).

Has nacido de lo alto y te diriges a lo alto, al cielo. Todo ha cambiado para ti. Procedes de Dios y, unido a Cristo, vuelves a Dios. Estás en la tierra de paso, y quien te vea debe notar que, aunque pisas fuerte el suelo, no eres de aquí. Todo en tu vida señala al cielo.

(TP02J)

“Evangelio