Aduladores y tiralevitas

Quien piense que Jesús sólo fue tentado tres veces en un desierto, al comienzo de su vida pública, se equivoca rotundamente. Tras aquel «duelo al sol» entre Cristo y Satanás, el Demonio lo tentó en muchas ocasiones, sirviéndose, para ello, de las almas que, por el pecado, se habían entregado a él.

– Maestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad.

– ¿Por qué me tentáis?

Los «hijos del Demonio» se acercan al Señor con adulaciones. Y Jesús ve en ellas una tentación en toda regla. Apréndelo tú también, y toma buena nota. Cada vez que las criaturas te alaban, sufres tentación, y ten cuidado de no caer en ella. Porque esa alabanza será verdad o mentira; pero quien te la ofrece procurará cobrarse el regalo. No querrás defraudarlo, para no desmentir el buen concepto que tiene de ti.

Por eso, si no quieres caer en tentación, cuando te alaben, humíllate por dentro y recuerda tus pecados. Más vale que pienses del adulador que es un pobrecillo a quien has engañado, que tenerlo por benefactor a quien debes tu buena imagen.

(TOP09M)