Acostúmbrate a dejar atrás

caminoJesús cruza las páginas del evangelio de san Lucas como quien está de camino, con la mirada puesta en Jerusalén, en la Cruz, y, después, en el cielo. A lo largo de ese camino, ni logran retenerlo las multitudes, ni pueden hacerle encallar las afrentas. El Señor es como una flecha lanzada por su Padre a un destino, y nada ni nadie logrará desviarla ni retrasarla.

Pasa por una aldea de samaritanos, y los apóstoles buscan alojamiento para el Maestro y para ellos, pero no lo recibieron, porque su aspecto era el de uno que caminaba hacia Jerusalén. Indignados, los apóstoles piden fuego del cielo que acabe con aquellos hombres, pero Jesús se volvió y los regañó. Y se encaminaron hacia otra aldea.

A tu paso por este mundo, vas a recibir muchos sinsabores de los hombres. Pero no te detengas, ni tampoco permitas que esas decepciones te hagan encallar. Recuerda que vas de camino al cielo. No somos de este mundo, y, por eso, las criaturas nos defraudan tantas veces. Pero jamás pierdas tiempo en maldiciones de fuego y azufre. Dios juzgará a cada uno. Mejor sigue tu camino, y acostúmbrate a dejar atrás. Si no, no llegarás nunca.

(TOI26M)