¿A quién esperas?

Si, después de siglos esperando al Ungido de Yahweh, los escribas y fariseos, cuando tuvieron ante sí al Mesías, se deshicieron de él, fue porque esperaban a otro Mesías.

¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?

Esperaban a un Mesías terreno, que los liberase de la dominación romana y los devolviese al esplendor de Salomón. Pero Dios no envió a su Hijo con esa misión, sino con la de redimir al hombre.

Ten cuidado. Faltan pocos días para la Navidad. Sé que estás esperando, pero ¿qué esperas? Porque si esperas a un Mesías que solucione los problemas de tu vida, podría suceder que llegara a ti el Señor y no lo reconocieses. En ocasiones, esperamos a Dios por la puerta, y Dios entra por la ventana.

No es Dios quien tiene que adecuarse a lo que esperas tú, sino tú quien debe aprender a esperar lo que Dios te promete. Sé que tienes muchos problemas y dolores; yo también los tengo. Pero Dios viene a darte un beso y a prender una luz en tu alma. Eso es lo que debes esperar, y no te defraudará.

Salvo que tú también estés esperando a otro.

(TA03X)

“Misterios de Navidad

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