¿A qué has venido?

En su humanidad santísima, Jesús fue una persona con una clara conciencia de la misión que había venido a cumplir al mundo:

He venido a prender fuego a la tierra.

No se puede decir lo mismo de todos los hombres. Hay quien vive sin saber por qué vive.

Tengo un amigo que, aunque nunca lo reconoce, está convencido de que su misión en el mundo es echarse la siesta. No hay ser humano capaz de sacarlo a comer fuera de casa. Si le invitas, responde: «No puedo. Necesito echarme la siesta después de comer».

Otros creen que han venido al mundo a beber cerveza. Si les quitas el preciado líquido, su vida carece de sentido.

Otros han venido al mundo a chatear con el teléfono móvil. Quítales el teléfono, y sufrirán una crisis de ansiedad que quizá les provoque taquicardia.

Tú y yo hemos venido al mundo, como Cristo, para prender el fuego del Amor de Dios en las almas. Nuestra misión es sobrenatural. Y, si no nos entregamos a ella en cuerpo y alma, nuestra vida quedará frustrada.

Puedes prescindir de la siesta, de la cerveza y del teléfono móvil. Pero no puedes no hablar de Cristo. Bendito pirómano.

(TOI29J)