A oferta infinita, precio cero

Se acerca el verano, y muchos se disponen a abandonar sus casas para buscar el bronceado perfecto. Pagarán el viaje, pagarán el hotel, pagarán la paella, y pagarán hasta la toalla. Pero el sol no lo pagarán, porque el sol, cuando brilla, es gratis.

Amad a vuestros enemigos, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre malos y buenos.

¿Por qué es gratis el sol, y no vende su luz a tanto el rayo? Porque a Dios le sobra poder, y al sol le sobra luz. Ambos andan sobrados, y nada pierden al repartir sus dones. A oferta infinita, precio cero. Economía de mercado.

Por eso, sólo quien anda sobrado de amor puede amar incluso al enemigo. Cuando tienes poco amor, le pones precio, y sólo tus amigos, que pagan con amor tu amor, lo disfrutan. Pero cuando te sabes tan amado de Dios que te sobra amor, como al sol le sobra luz, puedes amar incluso a quien te odia.

Ayer decíamos que hay que ser muy feliz para cumplir el Sermón de la Montaña. Hoy te digo lo mismo, con diferentes palabras: hay que saberse muy amado para amar al enemigo. Reza.

(TOI11M)