A los vivos y a los muertos

Ha salido Jesús del sepulcro, y, victorioso, dirige su palabra a los vivos y a los muertos.

A los muertos les dice: ¡Alegraos!Tú, que yaces sepultado entre tristezas y angustias; tú, que hace tiempo que dejaste de encontrarle gusto a la vida; tú, que tienes muerta el alma a causa de tus pecados… ¡Alegraos!Mirad que dolor y muerte se han roto, y, al rasgarse, ya dejan ver la gloria en cada llaga de Jesús resucitado. Mirad que todo pecado ha sido perdonado, toda deuda ha sido saldada, y bebed de ese perdón en el costado abierto del Salvador, derramado en los sacramentos de la Iglesia. ¡Alegraos!

A los vivos les dice: No temáis. Tú, que temes a un mañana cargado de incertidumbre; tú, que temes a los hombres y te refugias tras una máscara para evitar que te hieran; tú, que temes al silencio y a la soledad; tú, que temes a la vejez; tú, que temes al dolor… ¡No temáis! Porque Cristo vive, y acompaña a todo hombre en el camino de la vida. Con Él a nuestro lado, nada hay que temer.

A todos nos dice: Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea.

(TP01L)