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17 diciembre, 2022 – Espiritualidad digital

Abre las puertas, que está al llegar

Último domingo del Adviento. Una luz se vislumbra al final del camino. Es Belén. En apenas unos días estaremos allí.

Y tú te sentarás a la mesa con tus seres queridos durante la noche para celebrar la llegada al mundo del Niño Dios. Limpio el mantel, generosa la comida, vestidos de fiesta los comensales, villancicos sonando mientras un pequeño bendice la mesa… ¿Ya está?

No te asustes. No está. Todo eso es oportuno, pero no es suficiente. Ésa es la Navidad que habéis preparado vosotros. Pero, mientras la celebráis, la Navidad verdadera, la que ha preparado Dios, podría estar sucediendo fuera de casa. Muchos hogares de Belén estaban llenos de gente, mientras la Virgen daba a luz en un establo.

Para que en tu casa se haga verdad la Navidad, algo tiene que suceder dentro. María abrió sus puertas, y dejó entrar en su vientre al Niño Dios. José, obediente al ángel, acogió a su mujer, y con ella al Mesías.

Llena de Cristo tu alma. Confiesa tus pecados. Vive estos días en gracia de Dios. Reza el Rosario. Y así, lleno de Espíritu y unido a la Virgen, come y bebe con los tuyos. Será Navidad en tu casa.

(TAA04)

“Evangelio

El león y el niño

El árbol genealógico de Jesús comienza en un viejo y termina en un niño. Desde el anciano Abrahán, bendecido con la fecundidad en su vejez, hasta el niño Jesús, ese árbol es la historia de un cetro celosamente guardado y entregado a su dueño tras una espera de siglos.

Abrahán engendró a Isaac. Abrahán es el viejo en cuyas manos puso Yahweh el cetro. De él pasó a Isaac, y de Isaac a Jacob. Jacob, llegado al fin de sus días, se lo entregó a Judá, quien lo guardaría como un león agazapado (Gén 49, 9): No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, hasta que venga aquel a quien está reservado, y le rindan homenaje los pueblos (Gén 49, 10).

Pero cuando venga el niño, Judá, el león, entregará el cetro al pequeño: Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

También tú vives como león agazapado, guardando el gobierno de tu vida; no dejas que nada escape a tu control. ¿Podrás darle el cetro al Niño cuando aparezca? Ve preparándote para ello, ve despegándote de todo, porque ese niño querrá reinar sobre ti.

(1712)

“Evangelio

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