Tú, pecador

2 noviembre, 2022 – Espiritualidad digital

Como viento en las velas

Si ayer compartíamos la alegría de los santos, hoy oramos por nuestros difuntos, por aquellos seres queridos que han partido de este mundo hacia el Cielo. Los recordamos con inmenso cariño, pero no nos instalaremos en el recuerdo, porque el recuerdo es la nostalgia por quien ya no vive. Nuestros difuntos viven; emprendieron un camino al partir de nuestro lado y nosotros, con nuestros sufragios, los acompañamos y auxiliamos.

Sé que, muchas veces, anida en el alma la certeza de que tal o cual difunto está en el Cielo. A mí me sucede con algunas personas. Pero, mientras la Iglesia no los canonice, no dejaré de ofrecer sufragios por ellos. Si yo estuviera en lo cierto y no los necesitaran, otro los aprovechará. No dejes de encargar misas por tus difuntos.

Piensa que son muchos quienes, al partir de este mundo, aún tienen un camino que recorrer hasta alcanzar los brazos de Dios. A ese camino lo llamamos Purgatorio. Un alma que sale de esta tierra es como un barco que zarpa hacia el Cielo. Y, en esa singladura, nuestros sufragios son, para ellos, como viento en las velas. ¡Con cuántas bendiciones nos los agradecerán cuando hayan alcanzado el puerto!

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“Tú, pecador

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