Tú, pecador

octubre 2022 – Página 2 – Espiritualidad digital

El gran potencial de lo pequeño

grano de mostazaA la hora de hablar sobre el reino de los cielos, Jesús recuperó imágenes de la Escritura, como la ciudad edificada sobre un monte (Jerusalén) o la viña de Yahweh (Israel). Pero también empleó imágenes nuevas, fruto de su imaginación. Y no recurrió entonces a ejemplos ampulosos, como un roble o una montaña, sino que buscó lo más pequeño y humilde.

Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto… Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina.

En ambos casos, las pobres expectativas de la apariencia de un grano de mostaza o unos pocos polvos de levadura se ven desbordadas por su crecimiento. El reino de los cielos se fundamenta en el gran potencial de lo pequeño. Por eso el Hijo de Dios vivió y murió como el último de los hombres.

Tú y yo somos pequeños. Pero Dios nos libre de la falsa humildad: hay en nosotros una fuerza capaz de transformar la tierra, y debemos desatarla. Quizá no puedas fundar una multinacional ni presidir un gobierno, pero puedes cambiar el mundo si te decides, de una vez, a ser santo, sin reservas.

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Quien te llamó te desatará

«¡Ponte derecho, que te va a salir chepa!». Nos lo decían a todos de niños, cuando andábamos encorvados o nos sentábamos de mala manera en la silla. Era buen consejo, y aprendimos a tratar de caminar erguidos y sentarnos con la espalda recta. No nos saldrá chepa, pero, a la vejez, nos encorvamos de todas formas. La muerte entró en el mundo por envidia del Diablo (Sa 2, 24), y lleva su sello. Antes de matarnos, nos humilla. Nos ata con una cadena y nos inclina hacia el polvo. El signo de la victoria de Cristo sobre la muerte fue su postura: murió erguido, extendido y mirando al Cielo.

Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?  Igual que a ella, nos desatará a nosotros cuando llegue nuestro sábado. Pero antes, como a ella, nos llamará, porque Jesús la llamó y ella acudió a Él.

Tu vida es fruto de una llamada de Cristo. Has sido bendecido con una vocación. Escucha esa llamada, responde a ella, porque es el camino que te acercará al Señor. Y quien te llamó te desatará.

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Chapa y pintura

Supón que llevas el coche a arreglar y el mecánico pasa el coche por el túnel de lavado y te lo devuelve. ¿Te quedarías conforme? ¿Verdad que no?

¡Menudo mecánico, el fariseo de la parábola! Examina por dentro todos los coches menos el suyo. Te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo. Conoce a la perfección cómo son los demás, menuda super-visión de rayos X. Sin embargo, al hablar de sí mismo olvida referirse a lo que él es, y se centra en lo que hace. Chapa y pintura.

Preferiría llevar mi coche al publicano: ¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador. No parece interesarle mucho la chapa, o quizá lo considera un problema de segundo orden. Abre el capó de su coche y se mira por dentro: «Soy un pecador». La chapa ya vendrá después.

No te conformes con hacer un examen de conciencia de chapa y pintura: «He hecho la oración, he dado la limosna, he ido a misa…». Abre el capó: «Soy un…» Y no te asustes. Confiésate, conviértete y confía en Dios.

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Déjala todavía este año…

Toda la Escritura converge en la Cruz. No hay versículo en sus libros que no encuentre su sentido más profundo en ella. Pero, conforme nos vamos acercando al Calvario, la atracción es más poderosa y más luminoso el sentido. Por eso dijo alguien que los evangelios no son sino relatos de la Pasión encabezados con un prólogo más o menos largo.

Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar.

¿No son estas palabras, pronunciadas en la parábola por el viñador, un eco de aquel: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lc 23, 34)? Cavaré alrededor, como está cavado en la roca mi sepulcro, echaré estiércol, porque como a estiércol han tratado mi cuerpo, sometido a la maldición del madero, los regaré con agua y sangre manadas de mi costado…

Y así nos consiguió el Señor un año. Una vida por delante, sólo una. Es la oportunidad que se nos da para convertirnos, para aprovechar toda la misericordia derramada por Cristo desde la Cruz. Quiera Dios que la aprovechemos, ya que al Señor le ha salido tan cara.

Si no

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Del polvo al polvo, pasando por el chat

¡Pobrecitas nubes! ¡Pobrecito, el poniente! ¿Quién los mira? ¿Quién levanta la vista?

Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: «Va a caer un aguacero», y así sucede. Cuando sopla el sur decís: «Va a hacer bochorno», y sucede.

Ahora la gente no mira al cielo. Mira hacia abajo, hacia su teléfono, y consulta la app del tiempo. «En dos horas va a caer un aguacero. Lo dice mi app». «Pues la mía dice que, más bien, nubes y claros hasta las nueve; después, lluvia». Todo eso se lo dicen sin mirarse, con la cabeza inclinada hacia abajo, hacia el teléfono.

El hombre, hoy día, es un animal cuyos pies emergen del polvo, y cuya cabeza se inclina de nuevo hacia el polvo pasando por el teléfono móvil. Así, en esa curva, describe el arco anunciado en la maldición fruto de pecado.

¡Yérguete! ¡Levanta la vista! ¡Mira al cielo, más allá de las nubes, de donde vendrá el Señor! Si te ven a ti mirando al cielo, quizá levanten ellos la cabeza para averiguar lo que estás viendo. El mundo, más que sabios o teólogos, necesita santos, personas que vivan erguidas con los ojos puestos en lo alto.

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Un bautismo de tinieblas

Tras haber sido bautizado por Juan, en dos ocasiones habló Jesús de un segundo bautismo reservado para Él. La primera vez preguntó a Santiago y Juan: ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar? (M 10, 38). La segunda la leemos en el evangelio de hoy: Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!

«Bautismo» significa «baño». Y ese segundo bautismo de Cristo es la Cruz. Es un bautismo terrible, un bautismo de tinieblas. Jesús tenía que ser sumergido en los pecados de los hombres, sufrirlos uno a uno, del primero al último, para presentar a su Padre el inmenso dolor de su corazón herido. Sólo así podría rescatar a quienes estábamos presos de esos pecados a causa de nuestra infidelidad.

Nosotros sólo somos bautizados una vez. Y, en ese bautismo, somos bañados en la Pasión de Cristo y amanecemos a su vida. Por eso, no te extrañe si vives como sumergido en tinieblas, pues vives bañado en Él. Busca, en medio de esas tinieblas, su mano llagada. Ella te conducirá a la superficie de las aguas, al Cielo.

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Cerebros planos y boquetes abiertos

boqueteCreo que el Señor debe estar a puntito de llegar, porque su anuncio es claro: A la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. Y ésta es la hora en la que nadie piensa. Los cerebros occidentales han sido absorbidos por las pantallas, y la filosofía ha sido barrida de los planes educativos. Ahora sólo sentimos, y sentimos lo que quieren que sintamos. Pero el arte de pensar con rigor ha desaparecido de la faz de Occidente.

Bueno, es un desahogo. El Señor, desde que se fue, ha estado siempre a puntito de llegar. Quizá antes de que termine de escribir estas líneas. Pero si las termino, mi intención era hablar del boquete: Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.

No uno, sino dos boquetes le abrió el divino Ladrón al Demonio. El primero fue la Virgen, inmaculada desde su concepción. Y por ese boquete abierto en el pecado entró el Verbo en el mundo. El segundo boquete fue la Cruz, esa brecha en la muerte convertida en puerta del Cielo. Por uno entró Él, por otro salimos nosotros. Bendito atraco.

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