Tú, pecador

6 octubre, 2022 – Espiritualidad digital

Pidiendo a lo grande

panesCuando el Hijo de Dios nos invita a pedir, quiere que lo hagamos, también nosotros, como hijos de Dios, y pidamos a lo grande. Porque un hijo de Dios, a la hora de elevar sus súplicas, no se conforma con cualquier cosa.

Amigo, préstame tres panes… ¿De verdad creéis que el Señor nos está invitando a pedir una chapata, una baguette y un pan de picos? Esos tres panes son imagen de la Eucaristía, en la que, misteriosamente, están presentes las tres personas de la Trinidad: el Hijo, porque es su cuerpo; el Padre, porque de Él procede ese alimento; y el Espíritu, porque esa Hostia va bañada en Amor. Por eso, al final, dice el Señor que el Padre del Cielo dará el Espíritu a los que le piden. Ahí tenéis a los tres.

No me molestes, la puerta ya está cerrada… Se niega el amigo, y aumenta el hambre. Así recibimos los panes y el Espíritu con mayor avidez. En ocasiones, Dios nos hace esperar. Cuando, en 2020, abrimos la iglesia después de dos meses de confinamiento provocados por la pandemia, se nos llenó el templo de almas hambrientas. Tenemos más gente en misa a diario desde entonces.

(TOP27J)

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