Tú, pecador

3 octubre, 2022 – Espiritualidad digital

Sé agradecido

Una cosa es leer la parábola, y otra muy distinta entrar en ella, tocar respetuosamente a sus puertas y dejarse envolver por esas dulces palabras de Cristo. Cuando lo haces así, surgen cientos de brillos, miles de matices que al mero lector se le escapan.

Un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó.

Imaginas a aquel hombre que, tras haber sido apaleado, fue recogido por el buen samaritano, y lo imaginas agradecido a quien le salvó la vida. No puedes imaginarlo diciéndole a su benefactor, mientras aún yacía en tierra: «Déjame, estoy bien, no necesito nada de ti. No me toques, no quiero subir a tu caballo». Tampoco lo imaginas diciendo en la posada: «No me gusta la sopa, me marcho».

Pero lo que no produce la imaginación te lo ofrece la vida, cuando ves personas hundidas en su pecado que rechazan la mano que quisiera salvarlos. «Déjame en paz, que no me quiero salvar», cantaba Víctor Manuel.

Sé agradecido. Déjate curar. Haz caso a quien quiere que vivas.

(TOP27L)

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