Evangelio 2022

27 agosto, 2022 – Espiritualidad digital

Nuestro puesto en el mundo

Dice el libro del Eclesiástico: Hijo mío, actúa con humildad en tus quehaceres, y te querrán más que al hombre generoso (Ecclo 3, 17). Imagino estas palabras dichas por Dios Padre a su Hijo Jesús mientras Éste pende de la Cruz. El más amado de los hombres.

Si Él, el mayor de todos, se humilló así, ¿dónde estará nuestro puesto?

Vete a sentarte en el último puesto. Humildad viene de «humus», que significa «tierra». Postrarse en tierra para que los demás pasen por encima no está de moda. Nos gusta sobresalir, llevar la razón, ser los más graciosos, los que más morenos vuelven de la playa, los más listos… ¿Cuántas veces has dicho a quien discutía contigo: «Llevas razón, me has convencido»?

¡Míralo en la Cruz, y míralo humillado en la sagrada Hostia! Si allí está el Amor de nuestras vidas, allí está nuestro puesto y nuestro hogar. Cada vez que te abajas, cada vez que cedes, cada vez que das tu brazo a torcer en asuntos opinables (casi todos), cada vez que sirves, cada vez que escuchas, te acercas un paso más al Hijo de Dios. Sigue por ese camino y lo encontrarás. Cuando lo encuentres, descansarás en Él.

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La cuenta de resultados

Hay personas que se agobian con esta parábola: Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco. Piensan que tienen que llegar a la muerte con una «cuenta de resultados» exitosa y, conforme envejecen, al no ver frutos de su vida, se atemorizan.

«He educado a mis hijos en la fe, y ninguno de ellos va a misa. Mis nietos siguen sin bautizar. He hablado de Dios a muchas personas, pero ninguna ha querido acercarse a la Iglesia. He fracasado en todo»… ¿Qué le dices a una persona como ésta? Para empezar, que también yo hubiera querido que saliera de mi parroquia alguna vocación sacerdotal.

Y, para seguir, que las cosas de Dios no funcionan así. ¿Qué presentó Cristo a su Padre al salir de este mundo? Fracaso, humillación e injurias. A su madre, a otras tres mujeres, y a Juan. ¿Te parece una «cuenta de resultados» digna del Hijo de Dios? Pero cuando el grano de trigo murió, fue enterrado y resucitó, estalló una primavera de frutos que llenó el Orbe y la Historia.

No hay trabajo realizado por Dios que quede sin fruto. Pero esos frutos, muchas veces, sólo podrás verlos desde el gozo de tu Señor.

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