Evangelio 2022

30 julio, 2022 – Espiritualidad digital

Parábola del necio

Llevaba yo la comunión a una mujer que vivía en la miseria, y pregunté a sus hijos cómo permitían que su madre viviera en esa precariedad. Me dijeron que la madre tenía millones en el Banco. Cuando le pregunté a ella, me respondió: «Es por si me pasa algo»… Cuando le «pasó algo», los hijos dilapidaron los millones de la madre a la velocidad a la que gasta uno el dinero por el que no ha sudado.

Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?

¿Qué nos pasa con los bienes materiales? ¿Por qué razón las que deberían ser herramientas que nos permitan alcanzar el Cielo se convierten en grilletes que nos impiden caminar hacia Dios? Me dices que faltaste a Misa porque te quedaste esperando al técnico que venía a reparar la conexión a Internet… ¿De verdad valió la pena? ¿Perdiste la comunión… por unos gigabytes?

No es malo tener dinero. Pero empleadlo para llegar al Cielo, no para apartaros de Dios.

Termino con dos consejos, uno de san Pablo y otro mío: Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Y moríos sin un céntimo.

(TOC18)

De la frivolidad, líbranos, Señor

Herodes es el paradigma de la frivolidad. Y la frivolidad no es necesariamente ajena a las creencias religiosas. Hay frívolos ilustres que exhiben sus creencias religiosas y las visten como se viste un traje de Dior. Les gustan las apariciones, los milagros, los exorcismos… todo ello, ante sus ojos, está lleno de «glamour». El problema es que, al contacto con la frivolidad, las creencias religiosas de desnaturalizan, convirtiéndose en juegos florales para gente ociosa.

Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos. Herodes, que era un frívolo, creía en la resurrección, pero vivía con miedo. Más que una esperanza gozosa, la posibilidad de que alguien pudiera salir del sepulcro constituía, ante sus ojos, una amenaza. Si Juan resucitaba, vendría a vengarse de su verdugo. En su ignorancia –porque la frivolidad es ignorante–, Herodes no esperaba a un resucitado, sino a un zombi.

Así sucede cuando mezclas frivolidad con religión. Tienes creencias, pero vives sin Dios, porque ese dios al que rezas es un ídolo de bisutería. Y el miedo se apodera de ti. Porque, al final, ese frívolo que ha convertido a Dios en su mayordomo sigue temblando de miedo ante la muerte. Mal negocio.

(TOP17S)

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad