Evangelio 2022

4 junio, 2022 – Espiritualidad digital

Como aquel primer día

Perdonad la licencia, dejadme contaros cómo imagino aquel día:

Al soplar el viento, unas lenguas de fuego aparecieron sobre sus cabezas. La de la Virgen era estrecha y alargada, se elevaba al cielo como si quisiera abrasarlo. Comenzó el alboroto, cada uno hablaba en lenguas según el Espíritu le concedía expresarse. La Virgen cantaba; cantaba con una voz que hacía temblar de gozo el aire. Entonces se quemaron por dentro, notaban que el fuego les ardía en el pecho. Y ella, María, les increpaba: «¿Qué hacéis aquí? ¡Id a anunciar al pueblo esta noticia de salvación!». Fueron saliendo del cenáculo, uno por uno, todos menos Juan, que permaneció junto a la Virgen. «Sal tú también. Marcha a proclamar las maravillas de Dios». Y Juan salió. Y se llenó Jerusalén de gozo y de alegría.

Recibid el Espíritu Santo. No sé cómo sucederá hoy. No creo que vea yo lenguas de fuego sobre los feligreses de misa de doce. Tampoco quiero verlas. Lo que quiero, lo que imploro, es que ese mismo fuego abrase los corazones, y que mi «Podéis ir en paz», como el dulce grito de la Virgen, los haga salir del templo y convertir en templo el mundo.

(PENTC)

El niño que se entretenía con todo

Nunca podremos agradecer lo suficiente a los evangelistas el que nos hayan dejado conocer, con tanta sencillez, los defectos de los apóstoles. Hubiera sido fácil ocultarlos bajo una capa de pudor, pero era necesario que supiésemos que aquellos hombres eran como nosotros, para que no dudásemos que, con ayuda de la misma gracia, podremos nosotros llegar a ser como ellos.

Pedro dice a Jesús: «Señor, y este, ¿qué?» Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme». Mirad al primer papa: es como un niño que camina junto a su padre y se va deteniendo en todos los escaparates de las tiendas. El padre tiene que cogerlo una y otra vez de la mano y decirle: «Deja eso y ven conmigo».

¿Acaso no somos nosotros así? Vamos caminando por la vida junto al Señor, y nos detenemos en cada escaparate. ¿Y éste por qué hace eso? ¿Y esto por qué sucede? Mira este perrito, voy a acariciarlo. ¿Te has fijado en ese pájaro? Espera, mira esa nube, qué forma tiene… Nos vamos enganchando en todo. Jesús nos tira de la manga, una y otra vez. ¿A ti qué? Tú sígueme

¡Bendito Simón!

(TP07S)

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad