Evangelio 2022

31 mayo, 2022 – Espiritualidad digital

No a todo el mundo le alegra

Si uno quiere conocer cómo es la verdadera alegría, esa alegría que llena el alma, se asienta en ella, y se queda a vivir con su huésped para siempre, tiene que leer el Magníficat.

Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava… El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo… Él hace proezas con su brazo… Auxilia a Israel, su siervo…

Podría transcribir el canto entero. Porque el único protagonista de ese canto, y la única fuente de alegría de la Virgen, es Dios. Nada más, y nada menos.

Hay que rezar mucho, vivir muy recogido y abismado en Dios, para tener esas alegrías, y no las de «he dormido bien», «no me duele nada», «he triunfado», «he sacado adelante mis planes», «me han tratado bien», etc.

Eso no sale solo. A la gente le dices que Dios es bueno, y te responde que muy bien, pero que a él le duele la espalda. Solamente quienes rebosan vida espiritual se llenan de gozo con la bondad de Dios. Y, para rebosar vida espiritual, hay que estar muy llenos de Espíritu. Eso sólo se logra con oración y sacramentos.

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