Evangelio 2022

12 mayo, 2022 – Espiritualidad digital

Los «seguratas» del Paraíso

Cuando abrimos el evangelio, el cielo se despliega ante nuestros ojos. Esas palabras que allí leemos no se pueden comparar con ninguna otra palabra de este mundo. ¿No has sentido nunca, mientras meditabas la palabra de Dios, que estabas palpando el Paraíso? Yo sí.

Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. Saber «esto», cuando «esto» son las palabras de Cristo, sus enseñanzas y los sentimientos de su corazón es un gozo inmenso, y mientras lo saboreamos somos transportados por el Espíritu hasta las puertas del cielo, a lomos del don de entendimiento. Pero cumplir esas mismas palabras supone cruzar la puerta y entrar. Por eso, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.

¿De qué nos serviría escuchar y quedarnos quietos, plantarnos en las puertas del cielo y no entrar, como si fuéramos los guardas de seguridad del Paraíso? ¡Ay de nosotros, si fuera así! Seríamos entonces semejantes a Herodes, de quien está escrito que escuchaba a Juan con gusto, aunque lo mató después.

Señor, concédenos escuchar tu palabra y gozar de su dulzura. Pero concédenos, sobre todo, obedecerte y ponerla en práctica. Porque no hay nada más triste que quedarse en la puerta y no entrar.

(TP04J)

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