Evangelio 2022

5 mayo, 2022 – Espiritualidad digital

Come, y vivirás

El discurso del pan de vida prosigue su caminito, y de los ojos pasamos a los labios. Aparece, por vez primera, el verbo «comer»:

Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. El que coma de este pan vivirá para siempre.

Si los hebreos comieron el maná y murieron, fue porque aquel alimento estaba destinado al vientre. Nuestros contemporáneos comen tres veces al día y también mueren. Da igual que coman pan duro o langosta; la muerte los alcanza siempre.

Pero Cristo, Hijo de Dios encarnado, además de compartir con nosotros la biología, vive otra vida que es para siempre. Y ese para siempre no es una mera prolongación del ciclo biológico a través de cientos de años solares. Para siempre significa «para Dios», para la eternidad. Como escapa el pájaro de la trampa del cazador, esa vida escapa de la cárcel del tiempo y descansa en el Padre.

Quien come de su pan es alzado a su vida. Y vive ya en el cielo, aun cuando sus pies sigan clavados en tierra.

(TP03J)

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