Evangelio 2022

30 abril, 2022 – Espiritualidad digital

En el Lago

Cualquiera que haya estado en el lago de Genesaret sabe lo tremendamente evocador que resulta ese lugar. Una vez lo has visitado, y has surcado sus aguas, queda en la memoria para siempre. Sales con un lago en el alma, y ese lago formará parte de tu geografía espiritual en adelante.

Muchachos, ¿tenéis pescado?, grita Jesús desde la orilla.

¿Qué vas a darle al Señor, si eres pobre, si tu vida es un fracaso?

Echad la red a la derecha de la barca. Y, junto al pan y el vino, subiste al altar tu pobre vida, con el deseo de emplearla en hacer su voluntad. Cuando el sacerdote presentaba la patena, allí estabas tú, subido a ella. «El Señor reciba de tus manos este sacrificio, quiera Dios aceptar mi pequeña ofrenda».

Extendió el sacerdote las manos sobre los dones… «Esto es mi cuerpo»… Y una voz, dentro de ti, exclamó: Es el Señor. Todo tu ser se precipitó hacia el altar. Te zambulliste en el Padrenuestro y, empapado en el Espíritu que te hace hijo, llegaste a comulgar. Vamos, almorzad.

Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero. Y se hizo cielo el alma.

Gracias, Jesús, por el Lago.

(TPC03)

«Sólo Yo soy»

Llega Juan a casa después del partido de fútbol, toca el botón del portero automático de la entrada, y su madre responde: «¿Quién es?». Juan grita: «Soy yo». Y mamá le abre la puerta. Así de sencillo.

Vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el mar, y se asustaron. Pero él les dijo: «Soy yo, no temáis». En labios de Jesús, y pronunciadas sobre las aguas del Lago, las palabras «Soy yo» van mucho más allá de la respuesta de un niño ante el portero automático de casa. «Soy yo», dicho por Jesús, significa «Yo soy», y tiene muchísimo que ver con el «No temáis» que lo acompaña.

«Yo soy, sólo Yo soy, todo lo demás no es. Yo soy verdad y el resto es mentira. No temas a la noche, ni a la tormenta, ni a los vientos, ni a los agobios… No pasa nada. O, mejor dicho, pasa todo, todo pasa, porque sólo Yo soy y lo demás no es. Mírame a Mí, abrázate a Mí y, cuando quieras darte cuenta, estará tu barca en el lugar a donde vas, y Yo estaré allí contigo, y todo habrá pasado. Entonces sabrás que Yo soy».

(TP02S)

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