Evangelio 2022

29 abril, 2022 – Espiritualidad digital

Tu yugo

Se me enfadan a veces los casados cuando les recuerdo que «cónyuges» son los bueyes unidos por el mismo yugo. «¡Oiga, que no somos bueyes!». Claro que lo somos: somos bueyes, ovejas, perritos, pájaros, lirios… Las palabras del Señor nos han vestido con todo tipo de alegorías preciosas. No se ofenda, por favor.

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprenden de mí, que soy manso y humilde de corazón. Quien toma el yugo de Cristo queda convertido en cónyuge del Salvador. Y cónyuge del Salvador fue santa Catalina. Con tanto amor tomó aquel yugo, con tanto fervor se identificó con la Pasión del Señor, que no tenía ya dolores propios, sino los de Cristo. Y así recibió también sus llagas en su cuerpo.

Hazme, Señor Jesús, cónyuge tuyo. Que me duelan los pecados de los hombres, y no preste atención a mis problemas. Que me duela el honor ofendido de tu Padre, que me duela la frialdad de tantos corazones, que me duela la condena de tantas almas que van camino de la muerte. No quiero tener miedo a ese dolor, porque sé que es dolor dulce, dolor de Amor. Ese yugo es tu brazo amoroso posado en mis hombros.

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