Evangelio 2022

20 abril, 2022 – Espiritualidad digital

Leyendo salmos camino de Emaús

EmaúsCuando aquellos discípulos increparon al forastero que les preguntaba por el motivo de su conversación, ni conocían el alcance de sus palabras, ni sabían que increpaban al propio Dios:

¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días?

Y comentan: «Dios no lo ve, el Dios de Jacob no se entera» (Sal 94, 7).

A su manera, tenían razón. En ocasiones, cuando el mal clama por sus fueros y la angustia aprisiona al hombre, parece que el Todopoderoso no se enterara, que fuese el único forastero que no sabe lo que está sucediendo. Es, entonces, cuando el hombre se pregunta: «¿Dónde está Dios? ¿Acaso se tapa la cara para no enterarse (Sal 10, 11)?».

Son momentos terribles. Todos ellos nos llevan de vuelta al Viernes Santo, y a ese estremecedor Sábado en que parecía que Dios, dormido, era ajeno a la oscuridad que cubría el Orbe.

Pero, si mantienes viva la esperanza, después aparece y, como a los de Emaús, te lo explica todo, y te hace ver que era necesario. Entonces te arde el corazón, te alegras de haber padecido, y comprendes: Me estuvo bien el sufrir (Sal 119, 71).

(TP01X)

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