Evangelio 2022

9 abril, 2022 – Espiritualidad digital

El Señor te necesita

Adivina adivinanza: ¿Qué frase se repite dos veces en el evangelio que escucharás hoy antes de la procesión de Ramos? Solución:

«Si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, le diréis así: “El Señor lo necesita”». Y, más adelante: Los dueños les dijeron: «¿Por qué desatáis el pollino?». Ellos respondieron: «El Señor lo necesita».

Dios no necesita nada. Pero Cristo, Dios hecho hombre, ha querido hacerse pura necesidad, como nosotros. Y necesitó la leche de su madre para crecer, y los cuidados de José para sobrevivir, y el agua de la samaritana para beber, y el apoyo de un pollino para entrar en Jerusalén.

Y, en estos días, te necesita a ti. Sí, a ti, que ya estabas pensando en pasar una semana en la playa haciendo surf. Y a ti, que has decidido pasar la Semana Santa pendiente de Cristo. A los dos os necesita Jesús, porque va a pasar por las horas de mayor soledad y tristeza por las que ningún hombre ha pasado jamás. Y necesita compañía, consuelo, cariño y desagravio.

Lo que no necesitaba Jesús eran nuestros pecados. Y nosotros, sin embargo, se los dimos. Démosle, en estos días, nuestro consuelo, porque Jesús, realmente, lo necesita.

(DRAMOSC)

Pecado y ridículo

Si no fuera porque estamos hablando del día en el que el hombre mató a Dios, tendríamos que decir que es para partirse de risa. Y, si poco lugar hay para la risa en un momento como ése, al menos reconozcamos el ridículo allá donde está. Porque el pecado convierte al hombre en un ser ridículo.

¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación. Por no declarar sus verdaderas intenciones, ni manifestar abiertamente el odio y la envidia que sentían hacia Jesús, estos hombres alegan que el Señor atenta contra el «perfil bajo» que convenía a Israel para no ser devorado por Roma. ¡Anda ya! Como si vosotros fuerais caballeros ingleses en un club de lectura.

A menudo se dice, y con razón, que Caifás, sin pretenderlo, profetizó al decir: Os conviene que uno muera por el pueblo. Pero la profecía del sumo sacerdote comenzó unas palabras antes: Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis.

¿No comprendes que, aunque te engañes llamando virtud a tus pecados, no puedes engañar a Dios? Sé sincero, aunque sólo sea por salvarte del ridículo.

(TC05S)

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