Evangelio 2022

26 enero, 2022 – Espiritualidad digital

¡Muerte al ego!

Ayer celebrábamos la conversión de san Pablo, y en aquel cambio radical que convirtió al fariseo en apóstol quedó claro que la vida no cambia porque te digan algo, sino porque te encuentres con alguien. Pablo había oído predicar a los cristianos, pero su vida cambió cuando se encontró con Cristo.

La predicación es necesaria, pero no basta. Quien predica habla para presentarte a alguien, pero ese alguien debe aparecer y entrar en tu vida, haciéndola cambiar desde la médula.

Decidles: «El reino de Dios ha llegado a vosotros». Para que yo pueda anunciar que el reino de Dios ha llegado a los hombres, y los hombres me crean, es necesario que yo desaparezca y muera; que sólo Cristo brille en mí sin que mi ego se interponga. No debo pretender exhibirme sino, al revés, ocultarme. Y debo estar tan lleno de los sentimientos de Cristo que llegue a ser otro Cristo, el mismo Cristo entre los hombres.

Por eso el propio san Pablo le pide a Timoteo: Toma parte en los padecimientos por el evangelio (2Tim 1, 8). En otras palabras: «No te conformes con hablar del Crucificado. Identifícate con Él, para que los hombres lo vean en ti».

(2601)

“Evangelio 2022

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad