Evangelio 2022

12 enero, 2022 – Espiritualidad digital

Mejor sin café

El café está sobrevalorado. Hay quien dice que, hasta que no toma café, no es persona. Pero Jesús no tomaba café, y era persona todo el día. Lo que sucede es que, cuando despiertas, el cerebro sigue dormido mientras el cuerpo se levanta. El café lo despierta. Pero, sin café, el engranaje del cerebro se pone en marcha después de una hora. Durante ese tiempo, no te apetece pensar ni hablar. Pero puedes mirar y amar.

Se levantó de madrugada, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Por eso me gusta rezar nada más levantarme, después del necesario aseo, y antes de tomar café. Porque, a esas horas, al cerebro lo prefiero dormido. No quiero pensar, ni hablar, sólo mirar y amar. Abro la iglesia, entran algunas personas, no nos saludamos ni hablamos. Nos sentamos a distancia delante del sagrario… y sólo miramos. Y, al mirar, amamos y somos amados. Si hubiéramos tomado café, eso sería una algarabía de palabras lanzadas al tabernáculo. Pero, en su lugar, el Señor recibe miradas como saetas y las almas reciben luces como besos.

Es muy sabio el salmo: Tú eres mi Dios, por ti madrugo (Sal 63, 2).

(TOI01X)

“Evangelio 2022

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