Evangelio 2022

8 enero, 2022 – Espiritualidad digital

¡Qué rico estás!

Andaban los hombres como ovejas que no tienen pastor. Y, cuando el Pastor llegó, alimentó con pasto a sus ovejas. Tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran.

Así anunciaba el Pastor el nuevo pasto de los hijos de Dios: la Eucaristía. En cada Eucaristía amanece la Navidad, porque en cada Misa asistimos al momento en que Dios nos entrega a su Hijo, dejándolo en manos del sacerdote para que él lo sirva a los cristianos. ¡Qué momento tan precioso, el de la consagración! Se abren los cielos, y el Verbo encarnado se hace presente en las manos del presbítero como se hizo presente el ese misterioso altar que fue el pesebre de Belén.

La Misa es epifanía para nosotros. En ella se cumplen las palabras de san Juan: En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él (1Jn 4, 9).

Saboread la Eucaristía. ¿No notáis que la Hostia sabe a Amor? Decidle al Niño Dios: «¡Qué rico estás!».

(0801)

“Misterios de Navidad

“Evangelio 2022

Abrir y escuchar la entrada
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad