Evangelio 2022

7 enero, 2022 – Espiritualidad digital

Para reunir a los hijos de Dios

Imagina una mesa llena de clavos, desperdigados a lo ancho del tablero. Sitúa un potente imán en el centro de la mesa, y verás como todos los clavos son atraídos por él.

Al enviar a su Hijo a la tierra, Dios depositó en ella el imán más poderoso, para atraer hacia sí a los hombres y reunir a los hijos de Dios dispersos (Jn 11, 52). Con todo, hay una diferencia entre el Hijo de Dios y un imán de piedra: la fuerza de atracción con que llama el Verbo divino, aun siendo la más poderosa que jamás ha existido, es resistible. Con lástima dirá Jesús a los fariseos: Y no queréis venir a mí para tener vida (Jn 5, 40).

Depositó Dios su imán en Belén, y tres magos fueron atraídos desde Oriente por el fulgor de la Verdad. Hoy nos muestra san Mateo cómo lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jeru­salén, Judea y Transjordania. Todo se va ordenando en torno a Él.

Déjate atraer. Deja que tu memoria, tus afectos, tus pensamientos, tus sentidos y potencias, tan dispersos en mil afanes, sean congregados en torno al Hijo de Dios. Recógete, y en Él encontrarás una paz inalterable.

(0701)

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