Evangelio 2022

31 diciembre, 2021 – Espiritualidad digital

Tu lugar en el Misterio

El prólogo del evangelio de Juan es habitable. Uno podría quedarse a vivir allí, pasar la vida meditándolo, y morir entre gozos sublimes sin haber logrado más que arañar su superficie. Es tal su profundidad, que nadie que la haya atisbado podrá creer que esas palabras hayan sido escritas por un hombre sin inspiración del propio Dios. Los hombres no podemos abrir esos abismos infinitos.

A cuantos lo recibieron les dio poder de ser hijos de Dios. Yo no soy «otro» hijo de Dios, ni tiene Dios muchos hijos. Dios tiene un Hijo, y ese Hijo habita en mi alma porque yo lo he recibido en lo más profundo de mi ser. Sin anularme, al revés, colmándome de vida, lo conquista todo y me hace uno con Él. Soy hijo porque el Hijo mora en mí y grita «Abbá».

No soy eterno; he tenido un principio. Pero el Eterno mora en mí, y me hace partícipe de su eternidad. Hay en mí un recuerdo de la intimidad entre el Hijo y el Padre.

Mi lugar, ante el Misterio, no está con los pastores; está en el pesebre. Soy hijo de María, hijo de Dios, porque el Hijo habita en mí.

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“Misterios de Navidad

“Evangelio 2022

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