Evangelio 2022

8 diciembre, 2021 – Espiritualidad digital

La Guapísima y el P. Peyramale

El padre Peyramale se negaba a creer a Bernardita cuando la niña, en 1858, aseguraba estar viendo a una Señora en la gruta de Masabielle. Para ponerla en evidencia, pidió a la pequeña que preguntase su nombre a la Señora. Y cuando, poco después, Bernardita aseguró que se llamaba «la Inmaculada Concepción», aquel hombre se rindió y fue uno de los mejores defensores de las apariciones de Lourdes. Era imposible que aquella niña casi analfabeta conociera el dogma proclamado cuatro años antes por Pío IX.

Alégrate, llena de gracia. Mucho antes que Pío IX, fue un arcángel quien proclamó el dogma. A él va referida la expresión llena de gracia. Si «llena de luz» significa «sin tinieblas», llena de gracia significa «sin pecado».

En Oriente se llamó a María, desde antiguo, la «toda santa». En Roma arraigó la advocación «tota pulchra», la limpísima o Purísima. Pero también se traduce «hermosísima».

Eres la Guapísima. Hoy quiero llamarte así, Madre mía. Porque te miro y me derrito. Ten piedad de estos hijos tan feos, cuyos pecados empañaron la hermosura de la gracia bautismal, y haznos recuperar la belleza del primer día, para que cuantos nos vean puedan saber que somos hijos tuyos.

(0812)

“Misterios de Navidad

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