Misterios de Navidad

22 noviembre, 2021 – Espiritualidad digital

Primero, la devoción

viuda pobreHay refranes, en nuestra lengua española, que deben haber sido inventados por el Diablo. Uno de ellos es ése tan manido que dice: «Primero la obligación; luego la devoción». Y, cuando echamos mano de él, englobamos en «la obligación» las diez mil tareas que tenemos a lo largo del día: trabajo, familia, compras, etc. Luego, cuando hayamos cumplido con todas esas «obligaciones», si queda tiempo y nos lo permiten las series de tv (con su correspondiente cuota mensual), dedicaremos tiempo y dinero a «la devoción», es decir, a los rezos y las limosnas.

Todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra. Y trataron a Dios como al perro. Porque al perro se le dan las sobras (tengo que corregir esta frase: algunos emplean más dinero en su mascota que en Dios). Reservan para la oración los últimos minutos del día, cuando ya están casi vencidos por el sueño. Y dejan en el cestillo de la iglesia las monedas que les han devuelto en el supermercado después de la compra.

No seas de ésos. Que no tienes más obligación en esta vida que la devoción, es decir, servir por entero a Dios. Primero, Dios. Después, nada más.

(TOI34L)

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