Misterios de Navidad

19 noviembre, 2021 – Espiritualidad digital

Desalojando bandidos

temploEntra en el templo con Jesús, e imagina el alboroto de los vendedores, los mugidos de vacas y bueyes, las exclamaciones de quienes regateaban y el trasiego de hombres y animales. ¿Entiendes el dolor del Unigénito, al ver la casa de su Padre convertida en tugurio de mercaderes?

Escrito está: «Mi casa será casa de oración»; pero vosotros la habéis hecho una «cueva de bandidos».

Dime si hay menos ruido en tu alma: asuntos que te preocupan, placeres que te distraen, caprichos que te reclaman… ¡Menudo jaleo! Preferiría no estar en tu cabeza. Aunque, francamente, la mía tampoco es, precisamente, un oasis de silencio.

Por eso conviene que los viernes hagamos un pequeño ayuno para purificar el alma y convertirla, de nuevo, en casa de oración. Igual que empleó Jesús una santa violencia en el templo, empleémosla nosotros en el santuario interior, y expulsemos de allí consuelos que alborotan y ahogan el silencio. Un poco menos de comida, o de bebida, o de ruido… y mucha presencia de Dios.

Y después, por la tarde, con el alma más calmada: la Cruz, en el centro. Medita la Pasión de Cristo. Y será tu alma casa de oración, como Dios la quiere.

(TOI33V)

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