Misterios de Navidad

13 noviembre, 2021 – Espiritualidad digital

¿Sigue llorando la viuda?

Aquella viuda de la parábola, que insistía ante el juez implorando justicia, muestra una imagen sorprendente de la Iglesia. Ella es la esposa de Cristo, y Cristo vive, pero se siente viuda porque su Esposo murió, y ya no puede ver su rostro.

Hazme justicia frente a mi adversario. La viuda quiere un juicio, y lo quiere ya, porque, mientras el juicio se dilata, su adversario la sigue ultrajando.

«Marana Tah!», «Ven, Señor Jesús». Así gritaban los primeros cristianos, aquella Iglesia que se sentía viuda, azotada y perseguida por el Maligno.

¿Y si hiciéramos nuestra esa santa melancolía? ¿Y si acogiéramos la herencia que aquellos apóstoles y mártires nos dejaron, y volviéramos a mirar al cielo, bañados los ojos en lágrimas, gritando: «Marana Tah»?

Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra? No sé… Me pregunto si la viuda habrá dejado de llorar. No quisiera pensar que esa mujer, al final, ha llegado a un acuerdo de convivencia con el adversario: «Tú me molestas menos, y yo dejo de llorar». La mera idea de una Iglesia que se siente «en casa» en este mundo me aterra. Porque, si la viuda no llora, ¿qué justicia podrá esperar?

(TOI32S)

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