Misterios de Navidad

16 octubre, 2021 – Espiritualidad digital

No culpes a Dios de lo que te pasa por…

Las palabras de Jesús sobre la blasfemia contra el Espíritu Santo siempre han provocado perplejidad.

Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.

¿Acaso no es capaz Dios de perdonar todo? ¿Por qué, entonces, quien blasfeme contra el Paráclito no obtendrá el perdón?

Respuesta: Porque el Espíritu Santo es el perdón mismo de Dios. Él es el Amor que, al alcanzar al pecador, se vuelve perdón y misericordia. Pero si el pecador reniega del Paráclito, él mismo se cierra al perdón.

Supón que estás a punto de morir de sed en un desierto, y Dios alumbra para ti una fuente de agua limpia y abundante. Si tú dices: «¡Maldita sea esa fuente! ¡Lejos de mí esa agua!»… ¿culparás a Dios de haberte matado de sed? ¿No deberías culparte a ti mismo, por haber renegado de lo que te daba vida?

Del mismo modo, cuando un pecador reniega de la Iglesia, de los sacerdotes y de los sacramentos, a sí mismo se condena. Porque la Iglesia y sus sacramentos son la fuente que mana el perdón a través del caño de los sacerdotes.

(TOI28S)

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