Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

10 octubre, 2021 – Espiritualidad digital

La tristeza del rico que se sintió pobre

Las palabras de san Marcos, aunque, a fuerza de oídas, quizá no nos sorprendan, requieren una explicación. Después de que Jesús ofreciera a aquel joven convertirse en apóstol suyo, y el joven se diera la vuelta, el evangelista añade: Se marchó triste porque era muy rico.

Explícamelo, san Marcos, porque las cosas suelen ser al revés. A un primo mío le tocó la lotería, fue a recoger el premio, y se marchó dando saltos de alegría porque era muy rico. Y el joven del Evangelio, hasta que encontró a Jesús, tampoco parece que estuviera precisamente a disgusto con sus riquezas; de otro modo, las habría dejado sin dudarlo para seguir al Señor. ¿Por qué, entonces, se marchó triste porque era muy rico?

Respuesta: Se marchó triste porque había descubierto una riqueza mayor, y no había podido alcanzarla a causa de sus muchos bienes. Sólo entonces se dio cuenta de que todo su dinero se le había vuelto cadena y cepo que le impedía alcanzar las riquezas verdaderas: los bienes espirituales. Los vio de cerca, pero no pudo tocarlos.

Ten cuidado, por favor. La comida, la bebida, el teléfono, las compras… ¿No te da miedo que encadenen tu alma al suelo?

(TOB28)

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