Misterios de Navidad

30 septiembre, 2021 – Espiritualidad digital

El reino de Dios o el menda lerenda

La embajada que Cristo encomienda a los apóstoles es la más gozosa que jamás haya transmitido embajador alguno: Decidles: «el reino de Dios ha llegado a vosotros».

También a ti (no mires hacia otro lado) te ha nombrado Jesús embajador, y te ha encargado esa embajada. Deberías poder decir, en cualquier parte donde te encuentres: El reino de Dios ha llegado a vosotros. Pero no bastan las palabras; en ocasiones, ni siquiera te harán falta. Es necesario, para que la embajada sea auténtica, que, primero, tú seas reino de Dios. Porque el reino de Dios llega a tus hermanos en ti.

Para eso, debe tu voluntad estar muy sometida a la de Dios. Deberás renunciar a muchos caprichos y empeños personales, deberás someterte a un plan de vida, y deberás obedecer, de corazón, al director espiritual. Porque si haces lo que te da la gana (aunque, en ocasiones, también te dé la gana rezar), ¿cómo podrás decir el reino de Dios ha llegado a vosotros? Más bien, deberías decir: «Ha llegado a vosotros el menda lerenda». Lamento decirte que no es tan buena noticia.

Recuérdalo: No podrá Dios reinar en tus hermanos si no le permites primero reinar en ti.

(TOI26J)

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