Misterios de Navidad

25 septiembre, 2021 – Espiritualidad digital

Pinchando el soufflé

En ocasiones pienso que, por dentro, Jesús se divertía pinchando el soufflé levantado a su alrededor. Cuando más gente se reunía en torno a Él, cuando más ferviente era la expectación, aprovechaba para decir algo que los escandalizase y apagara, de golpe, las aclamaciones de los exaltados.

Entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Era todo un jarro de agua fría para aquellos que esperaban, de Cristo, un reinado terreno y triunfante como consecuencia natural de aquellos milagros que estaban contemplando.

Lo cierto es que, como nosotros, aquellos judíos sabían escapar del agua fría para que no se estropeara la fiesta. Ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto. San Lucas es un bendito; todo lo disculpa. Pero lo cierto es que no quisieron entender. Preferían la fascinación de los milagros a las tinieblas del Gólgota.

Espero que nosotros entendamos. Los milagros pasan. La Cruz permanece en pie a través de los siglos, como centro del Cosmos y la Historia.

(TOI25S)

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