Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

16 septiembre, 2021 – Espiritualidad digital

Cuerpos santos

Te voy a pedir un favor que, a lo peor, puede traerte algún disgustillo: cuando veas a un sacerdote mal vestido o desaseado, díselo. A solas, y con cariño. Pero díselo: «Padre, esa camisa no está planchada»; «Padre, ¿se ha afeitado hoy?»… En ocasiones, como muchos sacerdotes vivimos solos, podemos descuidarnos, y olvidar la dignidad de nuestros cuerpos. Y son cuerpos ungidos, merecen una apariencia digna. Sin alardes ni vanidades, pero digna. Sencillamente digna.

¿Ves a esta mujer? Me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Me ha ungido los pies con perfume. Fíjate cómo valora el Señor los detalles de respeto y veneración que las almas santas tienen con su cuerpo. Como la Magdalena, esta mujer es una adoradora de la Eucaristía. Le gusta mucho al Señor que los corporales de la Misa estén limpios, las patenas brillantes, los cálices relucientes… También deberías decírselo al sacerdote, a solas y con cariño, si ves que no se conservan así.

He hablado del cuerpo del sacerdote y del cuerpo de Cristo. Pero también tu cuerpo es santo, templo de Dios. Cuídalo con respeto.

(TOI24J)

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