Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

13 septiembre, 2021 – Espiritualidad digital

Cuando Jesús se derrite

Hay escenas en las que vemos a Jesús «derretirse». Por ejemplo, cuando aquella mujer cananea, a quien el Señor probó comparándola a un perrillo, respondió que también los perros comen las migajas caídas de la mesa de los amos. Lo mismo sucede hoy. Jesús se derrite ante las palabras de un pagano: Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo. Dilo de palabra y mi criado quedará sano. Admirado, Jesús exclama: Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.

No hay nada como la humildad para vencer a Dios. Pienso que, si tuviéramos nosotros esa humildad, no habría nada que no obtuviésemos del Señor.

Dios nos ha redimido, nos ha convertido en hijos suyos y en templos de su gloria. Pero ha sido pura gracia. No olvidemos quién somos, y dónde estaríamos si Él no nos hubiera salido al encuentro. ¿Qué hubiese sido nuestra vida sin Dios? ¿De cuántos pecados seríamos esclavos ahora mismo sin su gracia?

Le pido al Señor, para ti y para mí, que jamás nos engriamos por lo que ha sido pura gracia, para que así no nos sirva de perdición lo que se nos dio para salvación.

(TOI24L)

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